De la novela en letras a la novela gráfica

La historia de Lágrimas en la lluvia de Rosa Montero fue transportada a novela gráfica en menos de un año. La novela gráfica fue guionizada y dibujada por dos distintas personas en Barcelona e Italia, recibiendo el consentimiento de la autora. Desde la sinopsis se sabe que la obra de ficción transcurre en el futuro (Madrid, siglo XII) y que entre sus personajes hay algún replicante (arquetipo conocido por Blade Runner, cuyo diseño se deja influenciar por el arte del recientemente fallecido Moebius). Como toda novela gráfica, es autoconclusiva —al contrario del cómic tradicional— al igual que la novela original que, no obstante, Rosa Montero pretende continuar.

La primera línea de la novela de Montero nos inserta en la cabeza de su protagonista, Bruna Husky, quien despierta sobresaltada sabiendo que “va a morir”. A su vez, la primera página de la misma historia en la novela gráfica no incluye márgenes para viñetas: es una página completa con fondo negro de la cual solo destacan dos ojos y una mirada directa al lector con dicha expresión de sobresalto.

Los replicantes de Montero viven 10 años: se les inserta una memoria falsa pero técnicamente viven entre las edades comprendidas entre los 25 y los 35 años. A lo largo de la novela, Bruna suele despertar y contabilizar los días que le quedan para morir (si se tienen en cuenta los mencionados diez años de vida de un replicante); en la novela gráfica se expresa mediante pequeñas cajas de texto. En lo que concierne a la memoria, la autora explica en alguna entrevista que incluso nuestros propios recuerdos se van desvirtuando con el paso de los años: no es lo mismo cómo recordamos una situación más o menos presente ahora a cómo la recordaremos dentro de cinco o veinte años. En la novela gráfica, estos recuerdos aparecen en tono sepia y algo difuminados, lo que refleja cierta similitud con el lenguaje visual del cine además de la calidad y cualidad interpretativa de una viñeta.

Además, durante la novela se habla de la edición de unos archivos históricos comunes para los “Estados Unidos de la Tierra”; uno de los personajes es el encargado de editarlo. En la novela gráfica, este escrito se distingue por el fondo negro de dichas páginas a la vez que un cambio en el tipo de fuente de la letra (como también ocurre en la novela). Esto se opone al fondo blanco que permanece en la historia principal con Bruna Husky.

Personalmente, la primera lectura de la novela gráfica me resultó complicada por la falta de costumbre al lenguaje del cómic; gracias a haber leído con anterioridad la novela original, pude descifrar algunas imágenes que puede que no hubiera entendido. Lo que en el escrito original se describe con palabras, en el cómic se muestra con imágenes llenas de detalles y color que, a un lector poco acostumbrado a la lectura del cómic, podrían pasar desapercibidos. Se podría considerar esta novela gráfica como un resumen visual de la obra original de Rosa Montero.